Consecuencias de tomar sol diariamente

mujer caminando en el sol

Hay una idea equivocada pero muy extendida sobre la exposición solar: que el daño ocurre cuando se está deliberadamente “”tomando el sol””, es decir, en la playa, en la alberca o en actividades al aire libre de larga duración. Esta idea lleva a que muchas personas usen protector solar solo en esas situaciones y se expongan sin protección durante el resto del año, acumulando un daño que termina siendo mucho mayor que el de los días de playa.

La realidad es que la radiación ultravioleta, especialmente la UVA, está presente durante todas las horas de luz del día, los 365 días del año, independientemente del clima, las nubes o la temperatura. Y atraviesa el vidrio.

Por qué deberíamos tomar el sol todos los días, aunque sea un poco |  Cuidateplus

La UVA y el vidrio: el daño que nadie ve

Existen dos tipos de radiación ultravioleta relevantes para la piel: la UVB y la UVA. La UVB es la responsable de las quemaduras solares y es parcialmente bloqueada por el vidrio convencional. La UVA, que penetra hasta la dermis profunda y produce fotoenvejecimiento (manchas, arrugas, pérdida de firmeza), no es bloqueada por el vidrio convencional de ventanas y parabrisas.

Esto tiene implicaciones directas para conductores frecuentes. Un estudio publicado en el Journal of the American Academy of Dermatology en 2010 documentó que los conductores frecuentes en países con tráfico por la derecha muestran mayor grado de fotoenvejecimiento y daño solar en el brazo y lado del rostro izquierdos (los más expuestos al sol lateral durante la conducción). Una asimetría visible de manchas y arrugas entre ambos lados del rostro en conductores habituales es evidencia directa de este fenómeno.

La exposición inadvertida que se acumula

La exposición solar cotidiana que pasa desapercibida incluye: caminar de la casa al coche, del coche a la oficina, esperar el camión, comer en una terraza, asomarse a una ventana, hacer las compras a mediodía. Individualmente, ninguno de estos episodios produce daño visible. Acumulados a lo largo de décadas sin protección, son responsables de la mayor parte de las manchas, las arrugas y el deterioro de la textura cutánea que se atribuyen al “”paso del tiempo””.

Los estudios longitudinales que han seguido a gemelos idénticos con hábitos de exposición solar diferentes durante décadas documentan diferencias de fotoenvejecimiento impresionantes entre personas con la misma genética pero diferente nivel de protección solar habitual.

El SPF en el día a día: qué nivel es necesario

Las guías dermatológicas recomiendan SPF 30 como mínimo para uso diario, y SPF 50 para exposición solar directa o prolongada. La diferencia real entre SPF 30 (97% de bloqueo UVB) y SPF 50 (98%) es menor de lo que sugieren los números, pero en el uso real, donde la cantidad aplicada suele ser inferior a la de las condiciones de laboratorio, el SPF 50 ofrece mayor margen de seguridad.

La protección frente a UVA, que el SPF no mide, requiere buscar protectores de amplio espectro que incluyan filtros UVA certificados. Las formulaciones dermatológicas como las de Isdin protector solar incluyen en su gama filtros específicos para UVA con certificación PPD, el indicador de protección UVA más riguroso disponible actualmente.

Cómo incorporar el protector solar en la rutina sin excusas de textura

La principal barrera para el uso diario de protector solar sigue siendo la textura: sensación grasa, residuo blanco, dificultad para llevar maquillaje encima. Las formulaciones actuales en formato fluido ultraligero, gel acuoso o bruma seca han resuelto en gran medida estos problemas, haciendo que la experiencia de aplicación sea agradable incluso en climas cálidos y húmedos como los de la mayoría de las ciudades de México.

Aplicar el protector solar como el último paso de la rutina matutina de cuidado de la piel, antes del maquillaje si se usa, es el hábito que más consistentemente previene el daño solar acumulado. La reaplicación a mediodía, especialmente en personas que pasan tiempo al aire libre, mantiene la protección durante las horas de mayor intensidad UV.

Las zonas que se olvidan siempre

Las estadísticas sobre cánceres de piel y fotoenvejecimiento muestran consistentemente mayor incidencia en zonas que reciben exposición habitual pero que raramente reciben protección: la oreja (especialmente el helix), el cuello, el escote, el dorso de las manos y el cuero cabelludo en personas con cabello escaso. Incluir estas zonas en la aplicación diaria del protector, aunque requiere un paso adicional de conciencia, es parte de la protección completa.

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